Sí, ya sé, ir al super no es algo que merezca un post.
Pero es que por primera vez, sentí el placer de pasar por la góndola de pañales y toallitas femeninas... y seguir de largo.
En las últimas semanas, hemos hecho la transición a pañales de tela con Thiago, y yo empecé a usar la copa menstrual. Además, estamos explorando maneras para empezar a consumir alimentos orgánicos (aunque nos cuesta cambiar el chip, lo reconozco). El consumo sustentable y consciente se ha vuelto tema en la mesa. Estoy cocinando más, y nos preocupamos por traer verduras variadas de la feria.
Y no es que de golpe nos hayamos vuelto hippies militantes o miembros de greenpeace.
Un espacio para compartir mis reflexiones y aportes sobre crianza respetuosa, apego, psicología, maternidad y paternidad en el siglo XXI.
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sábado, 11 de mayo de 2013
viernes, 19 de abril de 2013
Minientrada: Hoy es mi cumple
En mis cumpleaños llueve. Siempre.
Hoy no. Hoy brilla el sol más hermoso que he visto en otoño, con ese aire limpio y frío que vigoriza.
Hoy es el primer cumple en el que amanecí al lado de Thiago, viendo esos ojos enormes y oscuros sonriéndome antes que su boca.
Hoy cumplo 35, los números redondos no me preocupan pero éste, se me ha metido en la cabeza, que es como un mojón: la mitad de mi vida.
Y no puedo menos que mirar hacia adelante y sentirme satisfecha (no, no me equivoqué: mirar hacia atrás también me deja satisfecha; pero hoy sólo quiero mirar hacia adelante). La maternidad me ha permitido llegar, por fin, adonde siempre quise, y estoy llena de proyectos, mujer fecunda, que espero poder concretar con todo el amor que mana de mí.
Hoy no. Hoy brilla el sol más hermoso que he visto en otoño, con ese aire limpio y frío que vigoriza.
Hoy es el primer cumple en el que amanecí al lado de Thiago, viendo esos ojos enormes y oscuros sonriéndome antes que su boca.
Hoy cumplo 35, los números redondos no me preocupan pero éste, se me ha metido en la cabeza, que es como un mojón: la mitad de mi vida.
Y no puedo menos que mirar hacia adelante y sentirme satisfecha (no, no me equivoqué: mirar hacia atrás también me deja satisfecha; pero hoy sólo quiero mirar hacia adelante). La maternidad me ha permitido llegar, por fin, adonde siempre quise, y estoy llena de proyectos, mujer fecunda, que espero poder concretar con todo el amor que mana de mí.
viernes, 8 de marzo de 2013
En el día internacional de la MUJER
Hoy se conmemora a las mujeres luchadoras, recordando a las que murieron peleando por sus derechos.
Hoy es mi primer Día de la Mujer siendo Mamá.
Hoy en mí siento a todas las mujeres que me precedieron. Mi mamá, mi abuela, y todas las que en una cadena sin fin pelearon todos los días para vivir sus vidas con amor.
Hoy vivo mi ser mujer de una manera distinta a la de hace 20, 50, 100 años... estoy/estamos disfrutando de los frutos de las luchas de tantas. Guerreras, valientes, humildes.
Hoy pienso cuánto nos falta por luchar aún.
Hoy es mi primer Día de la Mujer siendo Mamá.
Hoy en mí siento a todas las mujeres que me precedieron. Mi mamá, mi abuela, y todas las que en una cadena sin fin pelearon todos los días para vivir sus vidas con amor.
Hoy vivo mi ser mujer de una manera distinta a la de hace 20, 50, 100 años... estoy/estamos disfrutando de los frutos de las luchas de tantas. Guerreras, valientes, humildes.
Hoy pienso cuánto nos falta por luchar aún.
domingo, 10 de febrero de 2013
Mi puerperio: encontrándome con mi loba interior
Recuerdo como si fuera algo muy lejano ya, mi primera vez frente a un espejo después del parto. Estábamos internados todavía, fue unas 10 horas después. Thiago dormía en brazos de su papá y quise aprovechar a ducharme. En el baño de la habitación, un gran espejo dominaba casi todo. Imposible esquivarlo; la ducha estaba enfrente y sin cortina ni mampara.
lunes, 4 de febrero de 2013
Y así recuerdo su llegada...
Todo comenzó un miércoles, en la semana 39+4. Pasé el día tranqui en casa, como las últimas semanas. El día anterior habíamos conversado con la partera que nos iba a acompañar, nos recomendó empezar a tomar homeopatía para que nada se trabara.
Por la tarde tuve algunas contracciones, sin dolor, mientras jugaba en la compu. Me recosté y se me pasaron. Ya había tenido varias en los últimos meses. Dormí un rato.
Por la tarde tuve algunas contracciones, sin dolor, mientras jugaba en la compu. Me recosté y se me pasaron. Ya había tenido varias en los últimos meses. Dormí un rato.
viernes, 21 de diciembre de 2012
Una nueva vida
El 12 de julio nació Thiago. Son 5 meses ya...
Pero si nos ponemos estrictos, todo comenzó en octubre del 2011. Una nueva vida comenzó a gestarse, un poco sin darnos cuenta, un poco queriendo...
Y de ahí en más, la vida nueva fue también la mía.
La maternidad me transformó de todas las maneras sospechadas, y algunas de las otras.
Sabía del amor incondicional que ya sentía desde que supe que estaba en mi panza. De los mimos interminables. Me imaginaba la ternura, la dulzura de su mirada.
Pero no me imaginaba la fuerza que nació de mi. Un ciclón energético que era sólo mío, tan obviamente mío y sin embargo tan desconocido. Mi dragoncito me parió leona...
Estoy cada vez mas convencida de que nosotras mismas nos desconectamos, en aras de un feminismo mal entendido, de nuestra energía vital. Somos por naturaleza creadoras, gestantes, nutricias.
No se preocupen, Mafalda no se transformó en Susanita. Sigo pensando que ser mamá no es la única forma de ser una mujer plena, así como no hay una única manera de ser mamá. Pero sí sé, desde mis tripas, que de nada vale toda la fuerza que gastemos en nuestros proyectos, si no estamos en sintonía con nuestro poder interior. Un poder que nada tiene que ver con el conocido por todos, masculino, dominante; sino mas bien uno sutil, suave, pero no por eso menos potente.
La revolución en mi caso, vino de la mano de un morochito de ojos grandes. En su mirada siento el compromiso y la confianza de darle el mejor mundo posible. En eso estamos...
Pero si nos ponemos estrictos, todo comenzó en octubre del 2011. Una nueva vida comenzó a gestarse, un poco sin darnos cuenta, un poco queriendo...
Y de ahí en más, la vida nueva fue también la mía.
La maternidad me transformó de todas las maneras sospechadas, y algunas de las otras.
Sabía del amor incondicional que ya sentía desde que supe que estaba en mi panza. De los mimos interminables. Me imaginaba la ternura, la dulzura de su mirada.
Pero no me imaginaba la fuerza que nació de mi. Un ciclón energético que era sólo mío, tan obviamente mío y sin embargo tan desconocido. Mi dragoncito me parió leona...
Estoy cada vez mas convencida de que nosotras mismas nos desconectamos, en aras de un feminismo mal entendido, de nuestra energía vital. Somos por naturaleza creadoras, gestantes, nutricias.
No se preocupen, Mafalda no se transformó en Susanita. Sigo pensando que ser mamá no es la única forma de ser una mujer plena, así como no hay una única manera de ser mamá. Pero sí sé, desde mis tripas, que de nada vale toda la fuerza que gastemos en nuestros proyectos, si no estamos en sintonía con nuestro poder interior. Un poder que nada tiene que ver con el conocido por todos, masculino, dominante; sino mas bien uno sutil, suave, pero no por eso menos potente.
La revolución en mi caso, vino de la mano de un morochito de ojos grandes. En su mirada siento el compromiso y la confianza de darle el mejor mundo posible. En eso estamos...
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