viernes, 29 de marzo de 2013

El método canguro

Continuando con la tópica del post anterior, les voy a contar sobre el Método Canguro, que muy de a poquito se está comenzando a usar en la atención a bebés prematuros, aunque por supuesto los bebés a término también se beneficiarían.


Piensen en todos esos cambios que atraviesa el bebé al nacer, pero agréguenle ahora el factor de suceder varias semanas antes de tiempo. Estos pequeños sobrevivientes luchan durante semanas, muchas veces conectados a máquinas, para completar su crecimiento.
Lamentablemente en nuestro país, en la mayoría de los sanatorios los Centros de Terapia Intensiva son hostiles al contacto humano. No se dan cuenta que con sólo una hora diaria de contacto piel con piel con su madre, intentando además estimular la lactancia, ese bebé avanzaría en su evolución a mucha mayor velocidad, ahorrando días de exposición a máquinas, medicamentos y gérmenes hospitalarios.
Cada año, 5 millones de bebés mueren durante el período neonatal, y más de la cuarta parte debido a razones vinculadas a la prematurez. Si además contamos aquellos bebés que sobreviven pero quedan con secuelas en su desarrollo, podremos entender cuán básico es difundir esta práctica tan sencilla y "barata" (el amor no tiene valor económico, y eso aparentemente es difícil de entender para quienes administran servicios de salud).

En qué consiste el método
El Método Canguro, ideado en 1978 por el Dr. Edgar Rey-Sanabria (Colombia), tiene 3 pilares: amor, calor y leche materna. Parece de perogrullo, no? Pero así de desconectados estamos; necesitamos que un médico "invente" un método para hacer lo que cualquier hembra mamífera haría...
Lo que se prescribe entonces, es que el bebé esté en contacto piel con piel con su madre, en posición vertical entre los pechos. Normalmente se ayuda con un fular o rebozo para sostener al bebé pegado al cuerpo de la mamá. Por supuesto, también el papá puede oficiar de canguro para cuando la mamá necesite descansar, bañarse, ir al baño...
En lo posible, este contacto debe mantenerse las 24 horas. La idea es dar continuidad a la vivencia dentro del vientre, ya que esta personita salió antes de tiempo y aún necesita el sostén, calor y alimento constantes. Pero aún en los casos extremos en que el bebé necesita de apoyo de instrumentos como respiradores o sondas, se ha comprobado que con una hora mínimo, ya se desencadenan reacciones hormonales y neurológicas en el bebé y en su madre, que son muy positivas para el desarrollo de éste.
Por supuesto, que la mamá se convierta en canguro implica que el ambiente se adapte también. Nuevamente algo que parece obvio: para que esa mujer pueda dedicarse 100% a su bebé, quienes la rodean -familia y personal de salud- deben dedicarse 100% a ella. Supongo que aquí reside en parte la dificultad para que en los hospitales se aplique este método; a quién se le ocurre que estaría bueno poner una cama al lado de la cunita, darle de comer a esa mamá, ofrecerle todo lo necesario para que esté cómoda?
Los bebés que son cangureados regulan mucho más rápidamente la temperatura, oxigenación, y frecuencia cardíaca, que aquellos que permanecen en incubadora. El método debe seguirse hasta que el bebé pueda regular estos parámetros normalmente.
La lactancia materna es básica también, y aquí es importante derribar el mito de que por ser prematuro, el esfuerzo de mamar es mayor que la ganancia que aporta la leche. La leche materna SIEMPRE va a ser de mejor calidad que la de fórmula, y todos sabemos que cuando el bebé mama, no es sólo alimento lo que fluye entre él y su mamá. Si aún así es necesario complementar con leche de fórmula, ésta debe darse siempre después de la teta, y con cucharita o gotero para no interferir con la lactancia.
El método no es, por supuesto, una alternativa a los cuidados neonatales médico-tecnológicos que sean necesarios. Por el contrario, se trata de un aliado formidable para evitar o subsanar el estrés que dichos cuidados provocan en el bebé. Humanicemos la medicina!

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